- ¿Cómo comenzó tu inicio en la escritura?, ¿has
escrito algo anteriormente?
Empecé escribiendo desde que era una adolescente,
siempre me fascinó poder expresar mis sentimientos e ideas plasmándolos en
forma de literatura. Y continué haciéndolo siempre, como un hobby, de forma
paralela a mi profesión que es el periodismo. Pero nunca había publicado hasta
ahora, eso sí, había presentado a pequeños concursos literarios, ganando
algunos de ellos. Escribía poesías, aforismos (que es un género que me encanta
por lo concreto y lo profundo a la vez), relatos y una novela autobiográfica.
- ¿Qué te motivo a escribir un libro?
Hasta hace unos cuantos años me dedicaba a escribir
como te decía anteriormente, por diversión, como afición. Tampoco tenía tiempo
para dedicarme más seriamente a la literatura, ya que el periodismo, que es mi
otra gran pasión, lo absorbía todo. Cuando la crisis económica golpeó duro, me
quedé en paro, y entonces pensé que era el momento para centrarme en crear una
obra con idea de publicarla, de esta manera surgió la novela “Soñaremos que
sueño…”.
- ¿En qué te inspiraste para escribirla? Es una novela
que transmite mucho, sobre todo la relación padre e hija, ¿tiene cierta
conexión contigo?
El género de fantasía, que es dentro del que se
cataloga la obra, no había sido nunca precisamente mi estilo, pero me apetecía
hacer algo nuevo, atreverme con algo distinto como reto profesional. Además
quería indagar sobre el mundo de la mitología marina, que me atrae enormemente,
y desarrollar una historia alrededor de ese tema. Después, a mitad de la obra,
mi padre enfermó gravemente de cáncer y falleció poco tiempo después, por lo
que el desarrollo de la segunda parte de “Soñaremos que sueño…”, que no estaba
pensado en los inicios, se inspiró en la relación de gran empatía y complicidad
que teníamos, y entró a formar parte de la temática también el mundo de los sueños
y la línea difusa que lo separa de la realidad, ya que era algo muy manido en
nuestras charlas.
- ¿Tiene algún parecido Rosalía, una de las
protagonistas, contigo?
Desde luego, yo creo que todos los autores siempre,
casi de forma inconsciente se reflejan en alguno o varios de los personajes que
crean. De Rosalía tengo mucho, sobre todo el coraje, la valentía y esa fuerza para
salir adelante a pesar de los envites que la vida nos trae. Asimismo ese “estar
enamorada del amor” es muy mío, e indudablemente como te mencionaba antes, la
adoración por su padre.
- “Soñaremos que sueño…” da un gran giro inesperado, ¿por
qué decidiste que les pasa esas desdichas?
Sí, efectivamente al principio la obra va discurriendo
tranquila, apaciblemente, presentándonos a los personajes para que los
conozcamos perfectamente, e introduciéndonos en el entorno de una localidad
marinera de Galicia, en el siglo XVIII. Y de golpe, todo cambia, empiezan a ocurrir
hechos impensables para el lector que nos atrapan en una intriga y suspense
hasta el final. Lo pensé así, en ese orden, para imbuir la novela de un gran
dramatismo justo cuando más relajado está todo, creando así un ambiente de
desconcierto e interés. Pero si quieres que te sea sincera, lo que no estaba
previsto es hasta qué punto iban a ir llegando las desdichas, según escribía
así surgían, imagínate que a veces yo misma pensaba: “¿cómo les puedo estar
haciendo esto?, ¡pobrecillos!” Y en más de una ocasión incluso he derramado
alguna que otra lagrimilla con mi propia historia.
- Al final del libro nos quedamos en que habrá segunda
parte, ¿se puede saber que les deparará el destino?
No, no puedo desvelarte eso, je, je, sólo contarte que
en la segunda parte por fin sabremos cuál es la enfermedad que realmente tiene
Rosalía y qué le ha llevado a contraerla, desvelándose de esta manera todos los
demás enigmas de fantasía que nos dejan en la primera parte “con los pelos de
punta”.
- ¿Tienes proyectos en marcha o alguno en mente?
En estos momentos estoy a pleno rendimiento con la
promoción de “Soñaremos que sueño…”, de la que ya vamos por la segunda edición,
a la vez que escribiendo la continuación que ya esperan muchos lectores.